Políticas de Envío (sí, también tenemos reglas para esto):
En Noble Sarcasmo creemos que todo lo bueno llega a su tiempo… pero eso no significa que no podamos organizarlo. Tenemos tres puntos oficiales de recolección, para que elijas el que te quede más cómodo: Cuernavaca, Morelos Polanco, CDMX Perisur, CDMX Una vez que decidas cuál es tu zona aliada, te compartiremos la dirección exacta (porque no queremos que el internet sepa todo). ¿Prefieres que tus verdades aromáticas lleguen hasta tu puerta? También podemos hacerlo vía mensajería. Esa opción se cotiza por separado, porque cada envío tiene su propio destino y presupuesto. En resumen: tú eliges cómo recibir tu dosis de sarcasmo perfumado —nosotros nos encargamos de que llegue bien y con estilo.
Cambios y devoluciones: De esas veces que pensaste que sí… pero no
En Noble Sarcasmo cuidamos cada vela como si fuera nuestro último hilo de paciencia, por eso no manejamos devoluciones en efectivo ni reembolsos. Peeero, tampoco somos unos monstruos. Si tu vela no era lo que esperabas, podemos hacer cambios de aroma o modelo siempre y cuando: La vela no se haya prendido (ni “tantito”). Esté en perfectas condiciones, tal como la recibiste, sin golpes, sin cera derretida y con su etiqueta presentable para la sociedad. Si tu producto cumple con esto, escribinos con tu número de orden y te ayudamos a encontrar la vela que sí va con tu verdadero yo.
Políticas de Pago
Nos encanta adaptarnos (aunque no tanto como tu ex). Por eso aceptamos tarjeta de crédito, débito, transferencia y hasta pago con alma —mientras pase por el banco, todo bien. Más allá del sarcasmo, tu información está segura. Usamos plataformas de pago confiables, con encriptación y procesos verificados. Así que puedes comprar con la tranquilidad de saber que lo único que arde... será tu vela.
Bienvenido a Noble Sarcasmo
La tienda donde las velas huelen bien, pero las verdades arden. Pasa, mira, ríe… y finje que no vas a comprar otra más (sabemos que sí). Porque aquí la “luz interior” se prende con cera, sarcasmo y cero culpa.